La Natividad de San Juan Bautista

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Queridos hermanos en Cristo Jesús. Dios tiene un plan para cada uno de nosotros. El plan que Dios pone en cada corazón es la vocación a la que hemos sido llamados para dar gloria a Nuestro Padre Dios. Hemos sido predestinados ya desde el vientre como bien lo dice el profeta Isaías: “El Señor me llamó desde el vientre materno, de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre.” Debemos ser fieles y esa fidelidad debe brotar de la confianza en Nuestro Señor Jesucristo. Sus palabras deben ser el soporte y el fundamento de nuestro actuar. ¡Grande es la vocación de aquel que integra en su vida diaria la buena nueva!
La fidelidad no brota de nosotros como nos dice el profeta Isaías: “Y yo pensaba: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas» En realidad, el Señor defendía mi causa, mi recompensa la custodiaba Dios.” Dios nos cuida con su mano y nos anima a realizar lo mejor que tenemos. Ser conscientes de esta realidad es poner todo nuestro ser en Él. Nos moldea con su mano poderosa. Sus obras son nuestras obras.
El profeta Juan fue moldeado por Dios antes que naciera. El fue fiel hasta el final por que sabía que su fuerza estaba en Dios. Señor Jesús moldea nuestro Corazón, fortalece nuestra conciencia con tu presencia y danos el poder de vivir nuestra vocación según la voluntad de nuestro Padre Dios. Amen.

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