«Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él».

IV domingo del tiempo cuaresmal, ciclo b. El hombre desde que tiene conciencia ha enfrentado las dificultades de diversas maneras. Para los cristianos estas situaciones nos invitan a sentirnos acompañados por Dios. Y el evangelio hoy nos enseña que Dios no ha venido a hundirnos en la miseria, sino que por medio de su hijo ha venido a dar sentido pleno a nuestras vidas. Esto se traduce en nuestra situación actual en que debemos poner nuestras inquietudes, ansiedades depresiones e incertidumbres en Dios. Debemos confiar en Él. Y muchos dirán ¿Cómo?

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