Perfección

* En la escuela del Señor, todos somos condiscípulos. (Serm. 242)

* Señor, enséñame lo que tengo que enseñar. Enséñame lo que aún tengo que aprender. (Epist. 166)

* ¡Ay de mí, Señor, ¡que ni siquiera sé lo que me falta por saber! (Conf. 11, 25)

* Lucha y trabaja, que ningún atleta es coronado sin sudor y sin esfuerzo. (Serm. Morin, 10)

* ¿Cómo es que cierras voluntariamente el corazón y luego te disculpas con la llave? (Serm. 153)

* No te pares, avanza siempre; no vuelvas hacia atrás; no te desvíes. El que no adelanta, retrocede. (Serm. 89, 15, 18).

* Nuestro fin debe ser nuestra perfección, y nuestra perfección es Cristo. En el nos perfeccionamos porque somos miembros de la misma cabeza. (Enr. in ps. 52, 6).

* Si tuvieses el trigo en lugares bajos, lo subirías a locales altos para que no se pudriese. Cambiarías de lugar el trigo. ¿Y dejas que el corazón se estrague en las cosas inferiores? Subirías el trigo arriba; ¡arriba, también, los corazón! (Enr. Iin ps. 85, 6).